Gobierno en Línea: la VUCE, El buen ejemplo.

A más de un año y medio de lanzarse la primera ventanilla única en el país, multiplica sus beneficios y muestra que los trámites online sí funcionan. Pero, ¿qué pasa en el resto del Estado?

Dinero Sertisoft

Este año se cumplen ocho de la promulgación de la Ley de Comercio Electrónico, que fue el arranque inicial de la locomotora que debería mover la implementación de un universo virtual de intercambio de datos y productos entre el sector real, industrial y estatal del país. 

Desde entonces, quizá el primer ejemplo real y eficiente de gobierno en línea de punta a punta que se ha logrado en un trámite, es la Ventanilla Única de Comercio Exterior (Vuce). Luego de más de año y medio trabajando, y de superar la oposición e incomprensión, esta herramienta resume la filosofía de la Agenda de Conectividad.

La Vuce es un logro del entonces Ministerio de Comercio Exterior, no solo contra los trámites, sino contra la corrupción y a favor de la conquista de un estado más eficiente en favor de los colombianos. No es demagogia. Solo hay que ver la historia del proceso para conseguir una licencia de importación antes y después de la Vuce, para entender fácilmente que es mucho lo que se puede hacer en transparencia y atención usando documentos electrónicos. Así lo explica Edgar Carrillo, gerente de sistemas de la entidad: 

“Vivíamos un caos en varias dependencias y entidades del Estado, producido por la forma en que debía manejarse un solo trámite: la expedición de licencias de importación. 18 entidades, incluyéndonos, tienen que participar en la expedición de todas o algunas licencias, lo que hace unos años implicaba un vía crucis cargando papeles y esperando días hábiles para dar el siguiente paso a quien hacía una solicitud. 

Era desastroso. Además, al interior de las entidades todo se hacía a mano y en papel, lo que implicaba que entre radicaciones y aprobaciones, solo se podía atender cuatro horas diarias a los solicitantes. Las colas eran inmensas y con ellas los tramitadores. 

Y entonces la corrupción ganaba espacio, pues la gente harta de la espera y los gastos para sacar una licencia, se convirtió en un buen mercado para los falsificadores. Además de crearse un mercado negro basado en la reventa de formularios”

La solución

La problemática que se presentaba en el Ministerio de Comercio no es ajena a muchas entidades públicas, y el vía crucis tampoco es desconocido para los empresarios. La diferencia es que en esa entidad decidieron en 2002 que debían empezar a trabajar en una solución. Y comenzaron por casa, desde adentro. 

Entonces, dispusieron que por medio de licitación se debía encontrar un desarrollador que les permitiera implementar una solución a su medida para administrar, gestionar y expedir las licencias, abarcando en un principio las operaciones propias del Ministerio.

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